La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —No perdáis el ánimo —replicó Longstreth—. Sed valerosas. Duane ha recibido una ligera herida, pero Floyd, en cambio…, ha muerto. Escuchadme, voy a contároslo rápidamente. Hemos luchado. Lawson…, el revólver de Lawson hirió a Duane. Pero éste me permitió separarme de ese imbécil y puedo añadir que, en realidad, me salvó. Ahora voy a repartir mis propiedades, devolviendo cuanto pueda de todo lo que he robado… y abandonaré Texas lo antes posible, en compañÃa de Duane, en calidad de detenido. Él dice que quizá podrá lograr que el capitán Mac Nelly me deje en libertad. Y eso lo hará por ti, hija mÃa.
La joven estaba en pie, comprendiendo que, por fin, habÃa salido de la horrible situación en que se hallaba, y la sombrÃa y trágica gloria de sus ojos se fijaba sucesivamente en su padre y en Duane.