La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —Pero ¿cómo pueden ustedes renovar sus provisiones? —preguntó Duane, recordando la casi inaccesible naturaleza de aquel valle.
—Una parte procede de Méjico y la otra llega por el río. El viaje por la corriente facilita mucho las cosas. Hay más de quinientas millas hasta el punto de abastecimiento más próximo. Bland tiene mozos y remeros mejicanos. Algunas veces también va a buscar provisiones río abajo.
Tenga usted en cuenta que Bland vende millares de reses a Cuba, y todo ese ganado tiene que llevarse por el río basta tos buques que se encargan de transportarlo a su desuno.
—¿Y adónde demonio llevan el ganado río abajo? —preguntó Duane.
—Ese secreto no me pertenece —replicó secamente Euchre—. En realidad, lo ignoro. Muchas veces he robado ganado a las órdenes de Bland, pero nunca me envió con él hasta su destino.