La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Nuevamente sintió Duane aquella oleada de sangre que, como voraz hoguera, invadÃa todo su ser y que, al extinguirse unos momentos más tarde, le dejaba yerto.
—¿Matarme? ¿Por qué? —preguntó.
—Dios sabe la razón que tendrá para ello. Pero, como no ignoras, muy leves motivos bastan hoy dÃa para matar a un hombre. ¿No recuerdas que cinco cowboys sostuvieron recientemente una lucha a muerte en casa de Eyerall por un simple látigo? Y Cal no tiene ninguna razón para quererte. No olvides que su novia te trataba con mucho afecto.
—En cuanto me enteré de esas relaciones, me apresuré a dejarla.
