La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —Tres de grueso calibre y uno de un arma más pequeña, la del 38 de Kid. ¡Escuchad! Grita Kid. Se ve que no ha muerto todavÃa.
En vista de ello, la mayor parte de los bandidos entraron de nuevo en la sala. Duane creyó haber visto y oÃdo bastante aquella noche, y emprendió lentamente el regreso. Entonces, Euchre le alcanzó.
—No ha resultado ningún herido grave, lo cual es muy raro —dijo—. El Kid, es decir, el joven Fuller, de quien le he hablado, bebÃa y al mismo tiempo perdÃa. Y se exasperó tanto que, sin poder dominarse ya, llamó tramposo a Bud Marsh. Éste es tan hábil con los naipes como otro cualquiera. Pero alguien le cogió del brazo cuando se disponÃa a disparar y los tiros fueron a dar en el tejado. A Fuller también le dieron un golpe en la mano para desviar la punterÃa, de modo que solamente hirió a un mejicano.