La HeroÃna de Fort Henry
La HeroÃna de Fort Henry —¡Entonces, vente conmigo y viviremos juntos en mi casa! —exclamó Isaac rodeando con sus brazos a Myeerah—. Yo sé que mi gente te recibirá bien…
—No; Myeerah se verÃa despreciada y vejada por los tuyos —replicó ella moviendo la cabeza.
Isaac se esforzó denodadamente en resistir, pero como hombre mortal tuvo al fin que rendirse a los encantos de Myeerah y se sintió dominado por su amor. Aquellos ojos tan oscuros, tan orgullosos para los demás, le miraban tan ardientemente, que conmovieron profundamente su corazón; besó sus mejillas anegadas en lágrimas y le sonrió con ternura.
—¡En fin! —exclamó—. Ya que una vez más me encuentro prisionero, no me queda más remedio que tomármelo lo mejor que pueda. ¡Anda, no me mires tan triste! Ya hablaremos de eso otro dÃa. Vamos a encontrar a nuestro pequeño amigo el capitán Jack. TodavÃa se acuerda de mÃ, porque cuando me traÃan aquà corrió a agarrarse a mis rodillas…