La Heroína de Fort Henry
La Heroína de Fort Henry Alfred Clarke estuvo entre la vida y la muerte. El cuchillazo de Miller, aunque le causó una profunda y peligrosa herida, no había interesado ninguna víscera importante y solamente a causa de la gran pérdida de sangre el muchacho se vio en situación muy apurada. Sin embargo, a no ser por su maravillosa vitalidad, no habría vivido ni un solo días después de la agresión.
La esposa del coronel, a quien había sido confiada la tarea de cuidar la herida, después de haber examinado cuidadosamente la dirección del corte, movió negativamente la cabeza. La hoja del cuchillo fue desviada por una costilla, gracias a lo cual no llegó a atravesar el pulmón.
La herida fue cuidadosamente lavada y vendada con las más grandes precauciones; y cada día, cuando la señora Zane acababa su tarea de enfermera, era esperada en la puerta del blocao por Betty, quien a causa de la angustia de aquellos días había perdido su habitual frescura, y cuya pálida cara revelaba bien a las claras que pasaba largas noches sin poder conciliar el sueño.
