La HeroÃna de Fort Henry
La HeroÃna de Fort Henry —Betty —le dijo un dÃa la señora Zane al regresar a casa con evidentes señales de un profundo cansancio—, ¿quieres ir al fuerte a relevar a la señora Martin durante un par de horas? Las dos estamos muertas de cansancio y Nell Metzar no puede ir ahora. Clarke está todavÃa sin conocimiento y, aunque te viera, no podrÃa reconocerte. Además, ahora está durmiendo.
Betty se apresuró a ir a la cabina del capitán Boggs, en donde yacÃa el herido, y con el corazón palpitante y procurando mantener su entereza y serenidad, llamó quedamente a la puerta.
—¡Ah. Betty, es usted! —murmuró una mujer pequeñita abriendo la puerta—. ¡Que Dios bendiga su buen corazón! Entre; el pobre muchacho está durmiendo ahora y, en realidad, es su primer sueño desde que fue herido. Ha estado delirando durante cuarenta y ocho horas.
—Señora Martin, ¿qué es lo que hay que hacer? —murmuró Betty.