Lluvia de oro

Lluvia de oro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Me lo figuraba. Intenté persuadirle de que enviase a Ladd o al yaqui, pero ni me hizo caso. Dick, Mercedes se muere. ¿No ven ustedes lo que pasa? Es más que amor y más que miedo. Es… incertidumbre… duda… ¡Oh! ¿No podríamos hacer algo por ella?

—¡Nell, sufro tanto como usted! Quería ir yo a Casita, pero Belding me ha hecho prometer que esperaré sus órdenes.

Nell se acercó a Gale cogiéndole por un brazo. En su rostro no había huella de dolor. Sus ojos chispeaban a causa de una mal disimulada excitación.

—Dick, ¿se atrevería a ir sin permiso de papá? Vaya a Casita y averigüe qué le pasa a Thorne. Por lo menos entérese de si salió para Río Forlorn…

—No, Nell; no haré tal cosa.

Se apartó de él con apasionada violencia.

—¿Tiene usted miedo?

No era ciertamente aquella mujer la Nell Burton que Gale conocía.

—No; no tengo miedo —contestó algo azorado.

—¿Quiere usted ir… por mí? —dijo Nell cambiando rápidamente de actitud y acercándose a él de nuevo, cogiéndole las manos, pálida, irresistiblemente seductora.

—Nell, no quiero desobedecer a Belding —protestó Gale—. No quiero faltar a mi palabra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker