Lluvia de oro
Lluvia de oro Evidentemente, era demasiado para el padre de Dick, que miro a su consorte con mudo asombro. La hermana palmoteo como una criatura. Belding creyó llegado el momento propicio que esperaba.
—Lo ahorra, porque está comprometido con Nell, con mi hijastra, Nell Burton.
—¡Oh, papá! —dijo Nell levantándose, blanca como su traje.
Belding comprendió que habÃa cometido una indiscreción. La palidez de Nell le llego al alma. ¿Qué habÃa hecho? La madre y la hermana de Dick se habÃan puesto en pie a la vez, mirando fijamente a Nell. ¿Por qué no habÃan de saber la verdad? El silencio se prolongó, acabando por enervar a Belding.
Elsie Gale se acerco a Nell.
—Señorita Burton, ¿es usted realmente la prometida de Ricardo?
Los trémulos labios de Nell pronunciaron una afirmación casi imperceptible. Tendió la mano, enseñando el anillo que Dick le habÃa dado en señal de promesa. La hermana lo reconoció en seguida, y su réplica fue cálida, dulce y graciosa.
—Creo que debo alegrarme mucho de ello —dijo besándola.