Los Caminantes del desierto
Los Caminantes del desierto El arrepentimiento de Margarita por su caprichoso humor del dÃa anterior se tradujo en una acción práctica la preparación de un desayuno extraordinariamente bueno para Adán. Éste tenÃa siempre apetito y las buenas comidas eran poco frecuentes. Le encantaron las atenciones de la joven y la animó con palabras cariñosas, aunque no lo hizo delante de la madre ni de Arellano, pues la aprobación de la primera era muy sospechosa, y el segundo desaprobaba sus relaciones con Margarita demasiado misteriosamente.