Los Jinetes de la Pradera Roja

Los Jinetes de la Pradera Roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Juana sintióse dominada por una fuerza que excedía en mucho a la suya. En una lucha de voluntades con aquel hombre, ella sería vencida. Si quería influir en él, habría de valerse tan sólo de la seducción femenina. Había algo en Lassiter que imponía respeto; a la joven le había inspirado horror su nombre; ahora, frente a frente, descubrió que sólo le causaban horror sus acciones; el hombre, no. La misteriosa sugerencia del jinete, su predicción de que ella había de ser algo para él, quedó fuertemente grabada en el espíritu de Juana. Creyó que el Destino había hecho que el amante o el marido de Milly Eme se atravesara en su camino. Creía, además, que por su mediación podría ser redimido un hombre malo. La alusión de Lassiter a lo que éste llamaba su ceguera, la aterró. Una idea tan equivocada podría despertar la fatal cólera que ella presentía en él. Era preciso aplacar a aquel hombre a toda costa, y si Lassiter no se ablandaba ante la belleza y seducción de una mujer, sería porque no residía en ella tal facultad.

—Creo que no volveréis a oírme hablar de este modo —continuó el jinete, poco después—. Y ahora, señorita Juana, he venido para deciros que vuestro hatajo blanco está en la ladera, detrás de aquellas cimas. Y he visto algo que acaso seria muy interesante que vos pudierais verlo también. ¿Tenéis anteojos de campaña?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker