Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —SÃ, dos. Voy a buscarlos y os acompañaré. Esperadme, Lassiter, haced el favor —dijo ella, y entró rápidamente en su casa para buscarlos y cambiarse de ropa. Cuando volvió a salir iba vestida en traje de montar, que le sentaba admirablemente. Y si esperaba alguna muestra de admiración por parte de Lassiter, no quedaron defraudadas sus esperanzas. Apareció en el rostro de él la suave sonrisa que tanto le gustaba, porque le convertÃa en otro hombre.
—¡Al pronto creà que no erais vos, sino un muchacho! —exclamó el jinete—. ¡Es curioso lo que transforma el traje! Hace poco estaba yo algo asustado por la dignidad que irradiaba de vuestra persona, lo mismo que la otra noche, cuando ibais vestida completamente de blanco; pero asÃ…
El caballo favorito de Juana, Estrella Negra, entró raudo en el patio, llevando a Jerd casi a rastras, y relinchó al ver el caballo negro de Lassiter. Mas al advertir a Juana, su cólera pareció aplacarse y, sacudiendo la hermosa cabeza, acercóse.
—¡Abajo, Estrella, abajo!, —mandó Juana.