Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Uno de sus caballos favoritos era un corcel bayo que ella dio en llamar Campanilla a causa del peculiar sonido que el animal producÃa dando con sus metálicos cascos contra las piedras. Cuando Jerd, por orden de Juana, sacó aquel soberbio animal, Lassiter lo contempló con admirados ojos. Brillaba en ellos el cariño que el jinete de las praderas siente por un «pura sangre». Dio varias vueltas alrededor de Campanilla, y cuanto más lo examinaba, más y más debilitábase en él la determinación de no aceptar ninguno de los caballos favoritos de la joven.
—Lassiter, sois demasiado amigo de los buenos caballos, y Campanilla se da cuenta de ello —exclamó Juana riendo—. Mirad sus ojos. Le gustáis, y pronto os querrá. ¿Cómo podéis resistir la tentación? ¡Y si supierais, Lassiter, cuánto sabe correr este caballo!… En velocidad, Campanilla y Camorra por ahà se van; sólo Estrella Negra los vence. Por otra parte, es un caballo demasiado nervioso para una mujer; yo lo monto muy raras veces. Tomadlo, es vuestro.
—Tratándose de un caballo no sé resistir —dijo el jinete—. Lo tomaré y… también tomaré vuestras órdenes, señora.
—Me satisface y estoy contenta, pero… apead el tratamiento. Quiero seguir siendo Juana para vos.