Los Jinetes de la Pradera Roja

Los Jinetes de la Pradera Roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Apretando los dientes, empezó a subir l la empinada cuesta. El suelo era suave y duro como el mármol Por arribos lados alcanzaban los quebrados salientes dejas paredes la estrecha senda, y cada vez le imponía más su temible aspecto, El camino iba haciéndose más angosto a medida que subía, y cuando llegó al fin de la senda le sor prendió que las paredes estuvieran aún a algunos Gente naces de metros por encima de él. El camine daba sobre una estrecha garganta de suelo liso e inclinada hacia abajo Aquella garganta era la divisoria entre dos declives, tenía unos veinte metros de ancho, A un lado había una enorme roca que llamó la atención del joven, porque descansaba sobre un pedestal, Parecía una manzana gigantesca descansando sobre su tallo, Alrededor de ella veíanse miles y miles de diminutas huellas de incisiones, producidas con las hachas de pedernal de los trogloditas. Éstos habían socavado la enorme roca pacientemente, hasta que la tremenda masa descansaba tan sólo sobre una pequeñísima parte de su superficie. Venters quedóse pensativo. ¿Por qué harían los trogloditas aquella labor? La roca no tenía semejanza con ningún ídolo, de modo que no podía figurar alguno de sus dioses. Inconscientemente apoyo la mano sobre la roca, y empujó; después apoyó también el hombro y siguió empujando. La piedra empezó a chirriar, crujió un poco y, por fin, se movió. Balanceóse la roca un poco hacia abajo, se sostuvo un rato en esta posición, volvió a subir lentamente, crujió otra vez y colocóse en su sitio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker