Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —Bien, asà ya estoy satisfecho —continuó Venters—. Yo quiero que sintáis… comprended… el azar nos ha unido… y… yo deseo ayudaros, no haceros daño. Creà que la vida me habÃa tratado con crueldad, mas cuando pienso en vuestra suerte, me siento pequeño y me arrepiento de haberme quejado. De todos modos, yo era un hombre solitario, un proscrito. Y ahora, ¡qué cambio! Aún no veo muy claro lo que todo esto significa, pero aquà estamos juntos y aquà hemos de permanecer durante mucho tiempo, hasta que estéis completamente bien, jamás volveréis al lado de Oldring. Estoy seguro de que al ayudaros me he ayudado a mà mismo, porque yo sufrÃa mucho. Ahora tengo algo nuevo en qué ocuparme, y, si logro devolveros las fuerzas, os sacaré de estas regiones selváticas, os ayudaré a que podáis llevar una vida más hermosa, a que seáis más feliz… ¡Figuraos el bien que ha de hacerme a mà todo eso!