Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —He soñado —murmuró Venters al levantarse—. ¿Y por qué no…? ¡Soñar es ser feliz! Voy a acabar de una vez lo que tengo que hacer y luego continuaré soñando hasta que venga lo que ha de venir. Quiero ir a decÃrselo todo a Juana Withersteen. He de hacer un viaje muy peligroso. He de realizar una gran tarea para que Bess tenga más comodidades. Ella me pertenece. Lucharé por ella, para salvarla de su antigua vida. Ya he observado que la va olvidando. ¡La amo! Pero si surge en mà la bestia, me quemaré la mano antes de ponérsela encima con vergonzoso fin, ¡vive Dios! Y más tarde o más temprano, mataré al hombre que la ocultó y la retuvo en el Desfiladero de la Decepción.