Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —¡Mirad! —dijo, y señaló el suelo.
Juana miró, advirtiendo al poco rato ligeras manchas de sangre sobre el pétreo suelo, manchas que formaban un reguero, venÃan del establo y continuaban hacia la pradera.
—¿Qué significan estas manchas? —preguntó la joven.
—Alguien ha debido de arrastrar por aquà a hombres muertos o heridos para llevarlos hacia sus caballos, en la pradera.
—¿Hombres muertos o heridos?
—Tal creo, Juana. ¿Sois fuerte? ¿Podéis resistir un rudo golpe?
Sus manos la sostenÃan suavemente, y sus ojos… De pronto, ella no pudo seguir mirando a Lassiter.
—¿Si soy fuerte? —dijo, temblando—. ¡SÃ, lo seré! El jinete la cogió más firmemente y la llevó hacia el establo.
—¿Dónde está Blake…? ¿Dónde está Jerd? —preguntó la joven vacilando.
—No sé dónde puede estar Jerd. Seguramente puso pies en polvorosa —contestó Lassiter al trasponer la puerta—. Pero Blake…, ¡pobre Blake…! ¡Animo, Juana; estad preparada para lo que vais a ver!