Los Jinetes de la Pradera Roja

Los Jinetes de la Pradera Roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A la mañana siguiente, muy temprano, continuó su camino, y a media tarde llegó a la estrecha hondonada en que terminaba el Desfiladero por la parte sur, a través de la cual subía la senda que llevaba al nivel de la pradera, vio en el polvoriento suelo las huellas de Lassiter, de nadie más, y, desmontando, cogió a Camorra de la brida y empezó a ascender. La corta pero empinada subida, más dura para el animal que para el hombre, requirió un descanso en el punto dónde comenzaba la pradera, y durante aquel momento, Venters oteó la amplia llanura ascendiente de la pradera roja.

Camorra no hacía más que resoplar para expresar su satisfacción por hallarse de nuevo entre la artemisa. Montando otra vez, Venters llevó el caballo por la blanca senda, dándole de cara a la fragante brisa. Acaso habría recorrido un par de millas cuando Camorra se detuvo de pronto.

—¿Qué pasa, viejo camarada? —exclamó et joven, inclinándose a uno y otro lado, por si la causa de la súbita detención fuera una herradura suelta o una serpiente. Al ver que no obedecía a ninguno de estos motivos, se irguió otra vez y escudriñó la pradera. A bastante distancia vio bajar la suave pendiente a un grupo de jinetes envueltos en una nube de polvo.

—¿Quiénes podrán ser? —se preguntó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker