Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Por fin Campanilla corría un poco más a la izquierda y Venters apuntó, empezando a disparar sobre el bandido. Éste presentaba un considerable blanco para un rifle, pero avanzaba su caballo tan veloz y movíase él tanto en la silla, que no era fácil darle. Además, disparar desde el lomo de Camorra era muy difícil, y añadíase a ello el peligro de que el tiro fuese bajo y diese al caballo en lugar de tumbar al jinete. Sin embargo, a pesar de tales circunstancias, que hacían el blanco en extremo difícil, la confianza de Venters, lo mismo que su inexorabilidad, vio el pronto y fatal término de la carrera del bandido. Éste, al sexto disparo, levantó los brazos y cayó pesadamente del caballo; permaneció un momento quieto y, luego, se arrastró hacia la pradera. Cuando Venters pasó como una exhalación por aquel sitio, quiso fijarse, pero no lo vio. Campanilla siguió corriendo durante algunos centenares de metros y se detuvo precisamente en el momento en que Camorra pasaba por su lado.