Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Una vez que estuviese abajo, en el Desfiladero, sin dejar huellas, podría considerarse salvado por el momento. Cuando, ya muy avanzada la noche, llegó a la escarpadura, en la pradera, hizo descender primero al burro después bajó él, produciendo un alud de piedras y polvo que casi enterró al animal, que aguardaba en el fondo. Aunque tundido y maltrecho, Venters tuvo un momento de alegría, porque había logrado ocultar completamente sus huellas. Montó de nuevo en el burro y siguió adelante. A la hora más oscura de la noche llegó al bosquecillo que cerraba la mella dónde tenía su antiguo campamento. Una vez dentro, soltó al animal cerca de la hierba, junto al manantial, y se tumbó a dormir en su viejo lecho.