Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja A cosa de media milla de distancia vio detenerse a Tull y que sus hombres le rodeaban. Venters creyó advertir que aquél movía los brazos, y se convenció de que era así cuando los jinetes entraron raudos en la pradera, a derecha e izquierda del sendero. Tull había ordenado precisamente la acción que Venters previera.
—¡Ahora, Bess! —gritó—. Dirígete hacia el Norte, rodea a esos jinetes y corre hacia el Oeste.