Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja ¡Y aquel jinete Enmascarado de las altiplanicies había sido Isabel Erne!
El fragante viento de la pradera refrescaba el rostro de Venters y sonaba como alegre melodía en sus oídos. Vio que Estrella Negra alejábase cada vez más de él y notó que ambos caballos dirigíanse ahora al Oeste. Luego, algunas detonaciones recordáronle a Tull. Venters volvió la cabeza y vio a sus perseguidores. Iban a un lado, a bastante distancia, y habían quedado atrás. Disparaban, pero como Venters no oía el silbido de las balas ni veía el impacto de ellas en el suelo, comprendió que estaban fuera de su alcance. Cuando a poco tornó a mirar, los jinetes de Tull habían casado en la persecución. Todo lo que pudieron hacer fue acercarse lateralmente lo bastante para ver quiénes montaban los negros corceles.