Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja El joven, al cerciorarse de que ya no corrÃan peligro por parte de Tull, frenó su montura, llevándola al trote. Africano no habÃa entrado aún en calor, pero Venters deseaba reservarlo. Bess volvióse y aunque estaba a gran distancia, el joven percibió el reflejo de su blanca mano, que le hacÃa señas. Siguió llevando en caballo al trote, con Bess y Estrella Negra a la vista, volviéndose de vez en cuando para mirar a los jinetes de Tull, que retrocedÃan ahora, hasta que dejó de verlos Seguramente volverÃan a buscar las huellas de Lassiter y Juana para seguirlas, pero en vano. Por fin se detuvo Bess para esperarle, al ver lo cual dedujo el joven que habÃan alcanzado nuevamente el camino. Cuando se reunió a ella, echóse a reÃr, pues Bess se habÃa apeado y abrazábase al cuello de Estrella Negro.
—¡Oh, cuánto me gusta este animal! —exclamó la joven—. ¡Qué hermoso es y cómo corre! He montado caballos veloces, pero ninguno como Estrella Negra… No es posible que Camorra le haya vencido.