Los Jinetes de la Pradera Roja

Los Jinetes de la Pradera Roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Acaso lo soñé… Sí, Bess, estos dos caballos son formidables… ¡Cuánto ha debido de costarle a Juana…! Bueno, cuando salgamos de estas regiones selváticas y lleguemos a mi casa de Illinois, compraremos una hermosa hacienda con grandes prados y manantiales y parajes sembrados. Allí los soltaremos a los dos para que corran libres, para que ramoneen y beban…, para que nunca más sientan el cruento acicate de las espuelas…, para no montarlos más.

—¡Cuánto me gustaría! —afirmó Bess.

Después de descansar breves momentos continuaron la huída cabalgando juntos por la blanca senda. El sol ascendía tras ellos. Lejos, a la izquierda, una mancha de verdor marcaba el sitio dónde se hallaba Cottonwoods. Venters miró un momento nada más. Bess no desvió la mirada del camino que tenía delante. A veces dejaban correr a los caballos al galope; luego, al trote; a veces, al paso. Transcurrieron las horas, desaparecieron las millas y por fin vieron enfrente el muro roqueño. Era el barranco un paso áspero y pedregoso, pero de suelo llano y senda abierta, que Bess y Venters traspusieron a la carrera. En la parte derecha, siguiendo la pared, había un sendero poco usado, el indicado por Lassiter, sin duda, díjose Venters.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker