Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja La pequeña aldea de Glaze, una mancha blanca y verde en la vasta pradera de artemisa roja, se veÃa a muchas millas de distancia, en una ladera semejante a la de Cottonwoods, sólo que éste descendÃa hacia el Oeste. Y a mayor distancia aún, apenas visible, estaba Stonebridge. Todo lo demás de aquel mundo era la pradera ondulada y lisa, inacabable, no interrumpida por ninguna lÃnea de cañones que pudiese acentuar la selvatiquez del paraje.
—Estamos salvados, Bess… ¡Estamos libres! —exclamó Venters—. Solos en la pradera y a medio camino de Sterling.
—¡Ah! No puedo olvidar a Lassiter ni a Juana Withersteen.
—Nada temas, Bess. Lassiter es más listo que Tull; logrará escaparse y poner a Juana a salvo. Es posible que vaya al Valle de la Sorpresa, pero no creo que vaya tan lejos…
—Bern…, ¿encontraremos jamás un lugar tan hermoso como nuestro querido valle?
—No, pero… algún dÃa volveremos, dentro de algunos años, diez, tal vez; cuando nos hayan olvidado. Y nuestro valle estará tal como lo dejamos.
—¿Y si la Roca Movediza se derrumba y cierra el paso?