Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja De pronto, desde la boca del cañón más próxima sonó la detonación de un rifle que el eco repitió varias veces. Siguió un agudo grito de dolor que cesó apenas empezado. Y otra vez el eco remedó el horrible grito de angustia. Después sonaron disparos de revólver, alaridos roncos, choque de cascos de caballos, fuertes relinchos, todo entremezclado en espantosa confusión… Luego, nada. Juana supuso que Lassiter estaría muy ocupado en su trabajo y ni tembló ni se emocionó. Sí —pensaba—; Utah es una región sangrienta, pero la vida siempre ha sido así. A los hombres les gusta verter sangre. Distintas épocas de la historia mundial pasaron con rapidez por su mente…, las guerras de los griegos, las conquistas de los romanos, los oscuros tiempos medievales, los crímenes en nombre de la religión. En el mar, por tierra, en todas partes…, hombres que luchaban y que mataban. Codicia, poder, opresión, fanatismo, amor, odio, venganza, justicia, libertad… por su causa se mataban los hombres.
Juana tendióse cuan larga era bajo el cedro, contemplando a través del follaje (delicado encaje de la Naturaleza) el azul del cielo, y meditó y se maravilló, pero sin importarle nada de lo que sucedía a su alrededor. Hallábase sumida en absoluta insensibilidad.