Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Juana le vio temblar mientras la miraba fija y extrañamente; luego, perdióse a toda prisa entre las rocas y los árboles. Ring y Blanca permanecieron junto a la joven. Sentíase cansada en extremo y se acomodó en el suelo, a la sombra de un cedro, tratando de reflexionar. Vio, indiferente, un lagarto que se deslizaba ágil por entre la hierba, los burros y los perros que descansaban, un águila que volaba sobre los amarillentos risco… Antes, una sencilla flor, el vuelo de una abeja, cualquier cosa animada era para ella motivo de alegría. Lassiter habíase marchado, cediendo a su insaciable sed de sangre, probablemente hacia la muerte, y Juana lo sentía, pero su dolor era insensible, valga la paradoja.