Meseta negra
Meseta negra —No.
—Por lo tanto, te parece familiar, ¿verdad?
—Pues sÃ... parece nuestro ganado. Pero todas las reses se asemejan entre sÃ.
—Yo jurarÃa que esta manada se parece muchÃsimo a la nuestra. Oye, chico, y métete esto dentro de la cabeza: las reses que acabo de contar proceden de nuestra manada.
—¿Qué? —exclamó Paul asombrado.
—Las han robado de nuestra manada —prosiguió Wess, con voz tensa—. Las han robado y es el propio Belmont quien las ha conducido hasta aquÃ. Y tú vas a pagarle parte de tu propio ganado... por segunda vez.
—Amigo, o estás bebido o te has vuelto loco.