Meseta negra
Meseta negra —No. Belmont me dejará en la escuela nacional. Tommy no se encuentra muy bien. Apenas come, y aunque se muestra animado, estoy preocupada por él.
—Lo... lo siento. Supongo que... que habrá un médico en Walibu.
—SÃ, con tal que esté en casa...
—¿Puedo ayudarla en algo? ¿Cómo volverá?
—Seguramente en un carromato indio. Paul, querÃa decirle que ahora podrá aprovechar la ocasión de efectuar la excursión nocturna.
—La aprovecharé. ¿Cuánto tardará en volver Belmont?
—Nunca me lo dice. Pero trama algo. Por favor, vigile. Tengo el presentimiento de que regresará de Walibu y cruzará el rÃo hacia Utah antes de ir a Wagontongue.
—Gracias, Louise. Esto significa que estará fuera varios dÃas... Pero usted sólo tardará un par de dÃas a lo sumo en volver, ¿verdad?
—A menos que Tommy se ponga peor o sople la arena. A veces, el tiempo es terrible en Walibu.
—Bien, entonces, adiós y buena suerte.
—¡Oh, Paul! —su voz se quebró irremediablemente.