Meseta negra

Meseta negra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La opinión de Wess ante esta sugerencia no fue expresada hasta que él y Paul se hallaron en la ladera de la meseta, contemplando el ganado diseminado que pastaba hacia la cuenca.

—Vaya, esas reses conocen esos parajes tan bien como nosotros.

—Wess, desmontemos entre esas rocas y juguemos a tirar el cuchillo. Ya sabes que tengo que entrenarme. Luego, iremos a buscar la comida y las mantas.

—De acuerdo. Tiraremos el cuchillo.

Paul escogió un sitio resguardado del viento, desde donde podía obtenerse una excelente vista de Aguas Amargas y los tres caminos que conducían allí. Sin embargo, Paul no se acordó del juego propuesto, ya que su atención se hallaba concentrada en el blanco camino sinuoso que se dirigía, a través del desierto, a Walibu. No tuvo que aguardar mucho. El carromato de Belmont, con los caballos a trote rápido, se alejó poco después del puesto, no tardando en remontar el promontorio.

—Ahí va ese coyote —gruñó Wess—. ¿A qué vendrá tanta prisa? Ciertamente, no a su amor por el pequeño, pobre criatura... Parece todo huesos y piel.

—Louise dijo que tenía el presentimiento de que Belmont regresaría por aquí y se marcharía por la senda de Méjico hasta Utah, antes de dirigirse a Wagontongue.

—Hum... el muy canalla —musitó Wess—. Bien, vamos a tirar el cuchillo, si te parece.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker