Meseta negra
Meseta negra —He encontrado a un indio... Shagonie, en el lago Rojo. VenÃa del otro lado de la meseta. Los indios han dicho a Shagonie que los hombres blancos quieren ayuda para conducir el ganado. Y pagar mucho. Indios no ir. Conocen a los hombres blancos. El mismo que viene con nuevo ganado venderá a Belmont. Pero no es rebaño nuevo. Es el ganado del jefe.
—¡Los mismos hombres blancos! —estalló Paul, con indignación.
—SÃ, jefe. El mismo Calkins —replicó el impasible indio.
—Wess, quieren volver a robarnos. ¡Qué caradura!
—Yo más bien lo llamarÃa canalla.
—Nosotros debemos ser dos atontados... para ellos, claro. ¿Piensa Belmont que volverá a salirle bien el truco?
—Supongo que es demasiado escurridizo. Si Calkins realiza otra conducción, será a través del rÃo. Y pensándolo bien, camarada, ayer mismo me preguntaba si nuestra manada no se habÃa clareado un poco por la parte de Solitude. Hace varios dÃas que no cabalgamos por allá. Y no podemos tener continuamente toda la manada a la vista.
—¿TenÃas el presentimiento de que Calkins volvÃa a rondar nuestro ganado?
—SÃ, tuve ese presentimiento, y ahora lo sé de cierto.