Nevada
Nevada Los viajeros no regresaron de San Francisco en la fecha previamente fijada, ni Hettie recibió carta alguna de ellos. Después esperó todas las tardes su llegada, sufriendo cada día una nueva decepción al ver que no venían. Añadida a esto la creciente perplejidad que le causaban sus múltiples obligaciones y la persistencia de sus admiradores en importunarla, cayó la joven en un estado de nerviosidad tan grande, que temió no poder cumplir su palabra, dada con jactancia, sobre la acertada dirección del rancho.
