Nevada
Nevada —Tengo otra idea —continuó su hermano—. Quiero hacer venir a varios buenos policÃas para que sigan la pista de esos bandidos. Por ejemplo, Pat Garret, de Nuevo Méjico. Si pudiese hacerle venir, y, además, otros dos de Phoenix, dándoles como ayudantes un buen equipo de vaqueros acostumbrados a las luchas, creo que, acabarÃan con los ladrones. Pero Tom Day se enfurece al oÃr la idea. Dillon también se enfadó, diciendo que en tal caso los bandidos acabarÃan por incendiarnos las casas en lugar de robar unos cuantos animales. ¡Unos cuantos animales! ¡Dios mÃo! Me gustarÃa saber qué cantidad me han de robar para que le parezcan muchos.
—Por lo menos deberÃas escuchar a Tom Day —observó Hettie—. Él conoce este paÃs.
—Ya le escucho, Hettie. Pero, además, necesito hacer algo. Si dentro de diez dÃas no recupero al Rajo, alguien se la cargará, estoy seguro.
Marvie no regresó al rancho hasta muy tarde, Hettie le esperó, tratando de leer para pasar el tiempo, pero las más veces permaneció mirando al fuego con ojos tristes y soñadores. De pronto oyó sus rápidos pasos y el ruido de las espuelas en el porche.
—Entra, Marvie —dijo la joven.