Nevada
Nevada Marvie entró como el viento, mas sin hacer ruido, y la sorprendió con su rostro pálido, en el que se veÃan algunas manchas, y sus brillantes ojos. Llevaba rifle, látigo y guantes en la mano, resultando, en conjunto, una figura notable. Hettie lo supo todo antes de que el muchacho empezara a hablar.
—¡Ella estaba allÃ! —murmuró dramáticamente.
—Lo sabÃa en cuanto te vi entrar —repuso Hettie son riendo.
—Hettie, soy el hombre más feliz y más desgraciado a la vez.
—Siéntate y dÃmelo todo.