Odio de razas
Odio de razas ¡Cuán solitaria la vasta extensión purpúrea que se abrÃa desde el pie de los fuertes baluartes de roca! ¡Cuán silenciosas y muertas las bancas de roca, brillantes y fuertes! ¡Cuán austero y solemne el dÃa! Pero Nophaie jamás estaba solo. No comprendÃa la soledad. El aire dulce v suave que respiraba estaba lleno de los susurros de los espÃritus. Sobre los rojos lienzos de montaña occidentales se elevaba una cúpula blanca y negra, la altura de una montaña cubierta de la pureza de la nieve orlada de pinos, Nothsis Ahn, el hogan de Utsay, dios de los indios. Allà vivÃa con Utsay Asthon, su esposa, y ambos juntos habÃan hecho el sol de fuego…, todo lo habÃan hecho… Utsay era el Gran EspÃritu, que algunas veces se comunicaba con los hombres que se dedicaban a la medicina por medio de sus pinturas de arena. Nophaie, en tanto que se volvÃa de la dirección en que salÃa el sol a la elevada montaña, murmuró una oración dedicada a su Gran EspÃritu.
- Alto señor de la montaña, de la hermosa montaña:
dime tus secretos para- que todo pueda estar bien ante mà cuando marcho,dime que todo estará bien a mis espaldas. Dime bajo mà que todo puede estar bien, dime sobre mà que todo puede estar bien dime que todo cuanto veo está bien,
dime que el Eterno será misericordioso para mÃ…