Odio de razas
Odio de razas - Me satisface ver que le agrada este desierto - observó Withers con seriedad- A la mayoría de quienes lo ven no les agrada. Por mas, claro está, que son muy pocas las personas que han podido disfrutar de un punto de vista tan magnífico como éste. Quiero decir que lo maravilloso de esta región es el campo, la naturaleza. Indios, caballos, aves… las pocos seres vivos que hay parecen no existir, porque los vemos muy raramente… Por esta causa, lo único que puede mirarse es la inmensidad. En nada más puede pensarse. Por eso son grandes los in- dios: porque son como la naturaleza que los rodea.
- No puedo… ni siquiera saber… cuáles son mis sentimientos… y si lo supiera… no podría expresarlos… -contestó Marian -. Quiero permanecer aquí días… y meses… Y, después, ¿cómo podré ser nuevamente feliz?
- Los lugares influyen más que las personas en la felicidad -afirmó Withers-. Bien; recomencemos la marcha. Solamente hemos subido el primer tramo de esta extraordinaria escalera.