Odio de razas
Odio de razas Y, después, una vez más, Marian salió nuevamente a terrenos en que- brillaba el:sol y desde los cuales pudo ver ante sà el abierto y llano desierto. Los indios y las mulas de carga se hallaban de nuevo al alcance de su vista. Marchaban hacia un bosque de cedros y pinos, verde, más grande y más exuberante que los del terreno inferior. Aquel bosque se extendÃa milla tras milla en dirección al Oeste, se elevaba hasta una llanura de purpúrea salvia. Tras él, ante el horizonte, se erguÃa la cúspide rosada, blanca y negra de una montaña que Marian creyó que era Nothsis Ahn, vista por primera vez desde Red Sandy. A medida que la joven avanzaba en dirección al Oeste, la montaña se inclinaba y caÃa bajo la lÃnea del horizonte.