Odio de razas
Odio de razas - ¡Oh, es terrible! -replicó Marian-. Pero tú, Nophaie… Estoy consternada… ¿Quieres decir que no crees en una vida futura?
- Los infieles no tienen fe.
- Pero tú recobrarás la tuya. Es. preciso. Yo te ayudaré a conseguirlo. Seguramente tu religión es tan buena como la mía. Nadie comprende con más fuerza que yo la necesidad de tener fe en Dios: y en la inmortalidad. ¿Qué sería la vida sin ella?… Nophaie, es preciso que luchemos y oremos par tu fe y tu Dios.
- ¿No puedes comprenderlo, Marian? - preguntó Nophaie con patética vehemencia-. El conocimiento que las gentes blancas me han impuesto…, mi inteligencia desarrollada…, todo eso conjuntamente hace imposible que crea en la religión de los indios.
-¡Imposible! -repitió Marian.