Odio de razas
Odio de razas - ¿No sería conveniente que se solicitase del Consejo Misionero que llevase a cabo una investigación? Si la señorita Warner repitiese lo que honradamente supuse y dijese la verdad de lo que he visto… se vería usted envuelto en una grave situación, ¿no es cierto?
Friel dirigió a Morgan una mirada comprensiva, perspicaz y maliciosa, en la que se reflejaban su impotencia y su desesperación. Y su actitud cambió radicalmente. Evidentemente, había sido sorprendido por Morgan cuando se entregaba a condenables actitudes de amor que no le parecían censurables, lo que en el primer momento dio origen a una ira que estimaba perfectamente: natural. Pero a continuación perdió con rapidez la exagerada irritación, la furia explosiva e impulsiva.
- ¿Investigación? - repitió lentamente-. ¿Se atrevería usted a pedir que el Consejo procediese contra mí?
- He sido siempre amigo suyo. Le he mantenido en esta zona. La conducta de usted no es apropiada para un misionero. Y las palabras que me ha dirigido no han sonado precisamente como música en mis oídos. Podría convocar inmediatamente al Consejo de investigación.
- ¡Podría! -repitió sarcásticamente Friel-. Lo que quiere decir, sencillamente, que no lo hará mientras usted y yo seamos como uña y carne.