Odio de razas
Odio de razas - ¿Qué le sucede a. usted? - preguntó al mismo tiempo que reía -. Está usted alterado, lo mismo que yo.
- ¡No hable tan alto! -contesté Morgan mientras dirigía una significativa mirada a la estancia de la señorita Warner-. No confío en, esa mujer. El Noki dice que la vio ayer en el Castillo. Estaba hablando con nuestro universitario indio. En el caso de que sea cierto, podré comprender muchas cosas. Pero no estoy muy seguro de ello. El Noki no pudo acercarse mucho a ellos. Pero eso basta para que nos pongamos en guardia.
- ¿Qué importancia tendría que fuera cierto? - preguntó, interesado Blucher.
- Fue ese ilustrado Nopah quien se llevó a Gekin Yashi de la escuela. Blucher se estremeció al oírlo.
¿Quién se lo ha dicho? ¿Cómo lo ha averiguado? ¿Qué…?
- No importa el modo como lo haya averiguado. Lo sé. Y esto es suficiente.
- Pero lo que usted sepa no es suficiente para convencerme - replicó Blucher con impertinencia -. Estimo a la señorita Warner. Es una joven inteligente. No he podido hallarle ni una sola falta. Y, lo que es más importante, constituye una gran ayuda para mí. Si me viera privado de ella, la echaría de menos…