Odio de razas
Odio de razas De todos los muros aislados que rodeaban el valle de Naphaie, aquél era el más aislante, el más encumbrado, el más altivo, el más atrayente. Allà estaban las alturas inaccesibles. Amedrentada y aturdido, Nophaie pudo solamente bajar la mirada, más abajo, más abajo, hacia el semicÃrculo de desfiladeros y abismas que se hallaba baja él, y reconstruir con la imaginación el elocuente muro de roca, la barrera de piedra, el monumento, de la Naturaleza, el rostro hermoso de la montaña iluminada por el sol poniente.