Odio de razas
Odio de razas - ¡Demonios! ¡No soy sordo! - refunfuñó Lord al mismo tiempo que hacÃa un esfuerzo, por mantenerse inmóvil. Su rostro parecÃa una mancha débil entre la oscuridad.
- Lord, tus palabras representan la traición -continuó Nophaie-. ¿Es preciso que;sea un indio, quien te lo diga?… Si tuviera tiempo podrÃa reunir a algunos Nopahs y hombres blancos que demostrarÃan tu culpa. Pero quiero disponer de! tiempo libre para deshacer tu sucio trabajo. Voy a ir a la guerra… para luchar por tu patria… Ahora, escúchame: si no dejas de extender y pregonar esa propaganda mentirosa de Blucher, iré a Flagerstown para alis- tarme como voluntario, y luego regresaré a la colonia india. Entonces seré un soldado americano además de un representante de la ley. Blucher no podrá tocarme ni retenerme… Y te mataré, Lord… ¡Juro que lo liaré!… ¿Me crees?
- Me parece que sÃ… - replicó ariscamente Lord -. Y, si quieres que te diga la verdad, me satisface el tener que abandonar este trabajo.
- Me alegro mucho… De todos.nodos, monta tu caballo v no te vuelvas en dirección a mà -le ordenó Nophaie.