Odio de razas
Odio de razas Al fin, la nube oscura se aligeró, la nieve se aclaró v el azul del cielo volvió a brillar a través de un delgado velo de neblina blanca. También se desvaneció todo eso, y la tormenta se desvió y dejó un gran espacio abierto en el cielo. Marian observó que se encontraba en el corazón del desierto, rodeada de las desnudas y abiertas pendientes. La nieve desapareció. La tierra cambió sus colores, blanco y negro, en una tonalidad, roja oscura. El automóvil corrió nuevamente a toda velocidad sobre una altura desde la cual Marian pudo volver a ver las leguas del desierto. Desde aquel lugar, la inmensidad la impresionó con más fuerza y especialmente el gran volumen de la luz.
El sol nació desde detrás del banco de nubes, y el! desierto intensificó sus lÃneas y colores y descubrió repentinamente una belleza aterradora.