Odio de razas
Odio de razas -¿Cuánto costaría la adquisición de forraje para el invierno? - preguntó, Marian.
- Los animales de los trajineros consumirían alrededor de un millar de dólares antes de la llegada de la primavera. -¡Oh! ¿Tanto? No puedo disponer de esa cantidad. -Es seguro que no podrá. Y lo que hasta ahora ha hecho usted ha sido algo extraordinario.
- ¿Dónde podríamos encontrar ayuda? - continuó Marian.
- No lo sé. ¿Tiene usted amistades a quienes pedir algún dinero?
- No… ¿Podría ayudarnos Withers?
- ¡Withers! Yo diría que no. Ese comerciante se está arruinando, lo mismo que los indios, durante el presente invierno. Tome nota de mis palabras: encontré a Withers la semana pasada en Red Sandy y le pregunté cómo marchaban los negocios en Kaidab. Se limitó a levantar las manos a modo de respuesta.
- Eckersall: ¿quién tiene la alfalfa que se recogió aquí el pasado verano? - preguntó Marian con curiosidad. -Friel posee la mayor parte.
- ¡Ah! Y Blucher, ¿tiene heno?
- ¡Muchísimo! El que yo recogí y el que fue transportado de la ciudad.
- ¿No podrían obtener los indios una parte de ese lleno?