Odio de razas
Odio de razas Había llegado la tarde; Marian esperaba a Nophaie en la salita de la señora Paxton. Marian había hablado con Withers en el establecimiento comercial. El negociante había ido a Mesa en compañía de Nophaie Con el fin de llevarla nuevamente a Kaidab, donde la necesitaban. Afuera, el día gris se había hecho más gris v más frío. Unas ráfagas de nieve habían blanqueado el suelo. El viento gemía. Withers había dicho que Nophaie parecía hallarse en buen estado. ¡Quién sabia…había llegado a la colonia desde un distante punto del ferrocarril, al oeste de Flagerstown. ¡Dos días enteros de camino! ¡Cuarenta y ocho horas había permanecido en el desierto sin que ella lo supiera! Luego había ido al pueblo con el fin de buscarla. Verdaderamente Dios Había favorecido aquel día a Friel, a quien un Nopah Había salvado la vida.
¿No llegaría Nophaie? Withers había ido a buscarlo. Pero Marian no podía esperar. ¡Si pudiera verlo, tocarlo adquirir seguridad de que no se hallaba bajo los efectos de un sueño loor…!Entonces podría tener calma y tranquilidad, estar inexpresablemente agradecida a no sabía qué,:sentirse lo suficientemente fuerte para resistir cualquier conmoción.
Repentinamente, el ruido de un paso llegó a:sus oídos. ¡El ruido apagado, suave, de un indio calzado con mocasines! Su corazón cesó de latir. Nophaie entró. Era el mismo indio de sus recuerdos.