Odio de razas
Odio de razas Aquella voz traspasó a Marian. ¿Qué súplica más extraña, más incomprensible podrÃa haber hecho Nophaie? Y, sin embargo, ¡cuán profundamente, la estremeció! ¡Ella… que tanto habÃa admirado la nobleza que en él habÃa… lo arrastraba de las alturas! ¡Ella utilizaba su encanto fÃsico, todas sus potencias con un fin de supremo egoÃsmo! ¡Era despreciable! Demostraba la naturaleza innata de las mujeres. Y Marian se disgustó. Y en aquel momento llegó su lucha. Solamente la tragedia de aquel hombre indio podrÃa haber dominado a la mujer en tal instante. Gekin Yahsi, el pobre chiflado Shoie, Beeteia v su inextinguible impresión de pérdida, Do Etin y Maahenesie…, todas estas figuras se erguÃan junto a Nophaie. Fue un terrible momento. Marian podrÃa reducir a Nophaie, puesto, que aunque la Naturaleza habÃa hecho más fuerte al hombre, la victoria final era siempre de la mujer… Pero, ¿y el alma? ¿PodrÃa ella rechazarla, negarla?
- Nophaie… ¡perdón! - suplicó en tanta que le rodeaba la cabeza con los brazos y le apretaba más contra el pecho -. Perdà la razón… No supe lo que hacÃa… Esa epidemia y esas muertes me hicieron cobarde… E intenté que todo…
- Benow di cleash, no hablemos más de esta cuestión -dijo él mientras levantaba el rostro. Y sonrió a pesar de las lágrimas que brotaban de sus ojos.