Odio de razas
Odio de razas La nieve comenzó a caer y el desfiladero fue inundado de una luz gris y fría parecida a la del crepúsculo matutino. El aire se enfriaba. Marian siguió a los restantes expedicionarios a un trote rápido. Cuando hubieron llegado a la zona despejada del desfiladero principal, un viento contrario hizo que la carrera se convirtiera en una dura prueba. El Nugi, gris, oscuro, sombrío, se llenaba de las cortinas de la nieve que caía con rapidez. Los copos se adherían a las ropas de Marian. La nieve se espesaba en ellas a medida que el viaje continuaba. Apenas le era posible ver por dónde conducía a su caballo. Y comenzó a sufrir los efectos del frío.