Odio de razas
Odio de razas Desde el puesto comercial de Kaidab, Marian observaba el horizonte del desierto con ojos empañados por su angustia.
Nophaie estaba ausente desde hacía más de dos semanas. Y los acontecimientos de los últimos días y de las últimas noches habían interrumpido la acostumbrada tranquilidad de la casa de los Withers. Una noche, signos de fuego brillaron repentinamente sobre todos los puntos elevados que rodeaban a Kaidab. Al día siguiente llegaron unas cuadrillas de indios silenciosos y hoscos que apenas se detuvieron en -el establecimiento comercial. Este hecho carecía de precedentes. Ni siquiera la señora Withers pudo sonsacar a ningún indio noticias respecto a lo que se proyectaba. Pero el comerciante dijo que no tenía necesidad de que se le informase.
- Van a desarrollarse conflictos en Mesa -dijo- Estoy seguro de no haber visto a los indios en una actitud coma la actuar desde que mataron a mi hermano, hace muchos años.
Y aquella misma tarde se: alejó en su automóvil.
