Odio de razas
Odio de razas A la mañana siguiente:se hallaba al borde de la desesperación. Alguna calamidad había caído sobre Nophaie, puesto que no siendo así, habría regresado mucho tiempo antes. Marian relacionó, hasta cierto punto, su ausencia con el levantamiento de los indios Nopahs. Sin embargo, no dejó de recorrer con la mirada el horizonte del desierto, en tanto que erraba por que Nophaie se presentase ante su vista.
No obstante, su atención fue atraída en otra dirección. El zumbido, de otro motor de automóvil originó la ansiedad de Marian, que corrió desde el pórtico hasta el portillo de entrada. Unas nubes de polvo avanzaban rápidamente por la carretera hacia el establecimiento comercial. Al cabo de unos momentos las nubes desaparecieron. Marian observe el punto en que la carretera se doblaba hacia la pendiente. Un automóvil se presentó muy pronto ante su vista. Marian pensó que lo conocía. El conductor parecía hacer caso omiso de los peligros para el automóvil o para sí mismo. Marian corrió al exterior.
Un momento más tarde se encontraba en presencia de ella Withers, que estaba completamente cubierto de polvo v suciedad.
- ¡Buenos días, Marian! - dijo el comerciante.