RÃo perdido
RÃo perdido —Ben, si tu padre fuese razonable, reconocerÃa la oportunidad que se brinda en el paÃs que tanto amas —observó Ina gravemente—. Y podrÃa ayudarte. Pero… es tan duro como la lava de la montaña. Tienes que hacerlo todo solo, Ben… Mi padre está obcecado con sus ideas, la fortuna y sus sueños le han trastornado. Yo volvà a casa con la loca alegrÃa de hallarme otra vez entre los mÃos, mas, poco a poco, he ido comprendiendo que mi casa no era lo que habÃa sido, que no era ya el hogar de antes. Mi madre está fuera de su sitio y no comprende nada; no tiene sentido del humor; está obsesionada con el cambio de nuestra suerte, y se olvida de las cosas; olvida, por ejemplo, que no debe batir manteca. ¡Oh, tú no sabes…! Katie es distinta, se ha vuelto orgullosa y tiene relaciones con un hombre de la ciudad del que desgraciadamente creo que no tiene más miras que el dinero. Mis hermanos mayores ya tienen a menos el ser vaqueros, les atrae la ciudad y seguramente los perderemos. Marvie y Dall son aún niños y eso es para mà un consuelo. Yo estaré a su lado y lucharé por ellos. Papá y yo chocaremos con frecuencia. La primera vez, a causa de un hombre llamado Less Setter, uno de los socios de papá. Setter te acusó de ser cuatrero y le dije que mentÃa. Y también le dije que si recordaba bien a Ben Ide, le serÃa preciso probar sus acusaciones.
—Ina, ¿delante de tu padre me defendiste as�